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Opinión

EL FANTASMA DEL CHAVISMO

Ayer Colombia se incorporó también al foro de países que aspiran a que el Estado provea gratuitamente a sus ciudadanos con mínimo esfuerzo, en donde no se habla de mejor educación, desarrollo...

Una periodista venezolana que vive en Chile, Vanesa Arenas, a quien sigo, escribe en su cuenta de Twitter @VanessaVenezia: “El del Uber es venezolano. Me dice: ¿tú crees que con todos estos rollos en Chile valga la pena seguir haciendo el sacrificio de ser inmigrante? ¿Te devuelves? le pregunto. Sí. Ya compré los pasajes. Estoy cansado de fingir que puedo ser feliz lejos de donde estoy. Me mató”.

Otro venezolano que se vio obligado a salir de Venezuela y se refugió en Chile, el psicólogo Alberto Barradas @Psicovivir, hace igualmente una reflexión sobre su situación como inmigrante: “En fin, yo el año que viene decidiré si sigo en Chile o no. Eso no es lo importante. Lo importante es que he podido ser testigo cómo Latinoamérica le falta el gen del progreso. Puedo decir que viví en una generación que se destruyó así misma. Hemos sido testigos”.

Ayer Colombia se incorporó también al foro de países que aspiran a que el Estado provea gratuitamente a sus ciudadanos con mínimo esfuerzo, en donde no se habla de mejor educación, desarrollo, inversiones, investigación o tecnología. El vandalismo apareció al final de la tarde con saqueos y destrucción de bienes públicos como el caso de las estaciones del Transmilenio vandalizadas, 33 vehículos afectados; todos de servicio público, en Bogotá; así como en Cali, Santa Marta, Cartagena, Manizales, Tunja, Pasto, Medellín, Popayán, entre otras ciudades, que también sufrieron acciones delincuenciales durante la jornada de protesta. No faltaron 9 venezolanos involucrados en el vandalismo.

Reaparecen figuras como el ex guerrillero Timochenko, eso sí, protegido con guardaespaldas, y con una larga lista de asesinatos y narcotráfico tras de sí, hablando de paz y de la futura Colombia. Como en otros países como Chile y Bolivia, reaparece también el fantasma de una Constituyente para refundar el país.

Millones de venezolanos atravesaron sus fronteras caminando, huyendo del “mar de la felicidad”, buscaron los países con las democracias más estables y progreso económico como Chile, Perú, Colombia, Argentina y Ecuador.

Un punto en común y sorprendente, en la experiencia de los migrantes es que, en esos países, especialmente las generaciones jóvenes, no comprendían las razones que llevaban a los venezolanos a abandonar su país. La propaganda de la protección a los “más vulnerables”, la “igualdad”, la “dignificación” del indígena, frente al monstruo liberal, seguía arraigado en las universidades, en los sindicatos, en los círculos intelectuales.

A sus líderes como los Kirchner, Lula Da Silva, Rafael Correa, Daniel Ortega, las FARC, Ollanta Humala, Evo Morales, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sus bases de apoyo y seguidores les permitieron el desfalco de los dineros públicos, los negocios sin control, el enriquecimiento personal y de su entorno; y en el caso de los jefes de las FARC, manejar el gran negocio del narcotráfico y la extorsión. Todos han tenido en común la necesidad de mantenerse en el poder a como dé lugar y desterrar la alternabilidad de gobiernos mediante elecciones libres.

En Bolivia no cesan de intentar el regreso al poder, en Chile buscan la destrucción de la democracia, en Colombia ya comenzó. Tarde o temprano los factores de las FARC terminarán gobernando al vecino país en complicidad con las mafias organizadas; mientras en Venezuela ya no hay nada más que destruir. La experiencia socialista con 20 años en el poder, ha llevado al derrumbe económico al país de mayor progreso educativo y perspectivas de desarrollo del continente sur.

De la experiencia venezolana, Latinoamérica parece no querer aprender. Pero no todas son malas noticias. Tarde o temprano Venezuela producirá un cambio de nuevo hacia la democracia libre. Una nueva generación dirigirá el país, con gente que habrá asimilado la experiencia “socialista” militarista o autocrática, que los historiadores y politólogos habrán de describir como un modelo fallido y autodestructivo. La amarga historia venezolana permanecerá en varias generaciones, en un proceso parecido al que vivió la Europa Oriental bajo el comunismo, o la Alemania atrapada en el “Muro de Berlín”.

FRANCISCO OLIVARES @folivares10

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29 de Nov, 2019
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Maracaibo, Venezuela
12 de Diciembre, 2019

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